Realizamos seminogramas, Seminograma + REM, Fragmentación del ADN espermático, FISH en espermatozoides y Control Post-Vasectomía en nuestro laboratorio especializado de Madrid.
Descubra las principales pruebas para evaluar la calidad seminal y el potencial reproductivo masculino. Desde el seminograma básico hasta estudios avanzados como el Seminograma + REM, la Fragmentación del ADN espermático, el FISH en espermatozoides y el control post-vasectomía, todos los análisis se realizan en nuestro laboratorio de Madrid por profesionales especializados en fertilidad masculina.
Análisis de la calidad seminal: el punto de partida de cualquier estudio de fertilidad del varón.
Pruebas avanzadas que evalúan el ADN y los cromosomas del espermatozoide, invisibles en un seminograma.
Comprobación de la ausencia de espermatozoides tras una vasectomía.
La prueba de referencia para evaluar la fertilidad masculina mediante el análisis completo de la calidad seminal.
Recuento de espermatozoides móviles recuperados tras capacitar la muestra: el dato que decide la técnica de reproducción asistida.
El seminograma, también llamado espermiograma, es la prueba de referencia para evaluar la fertilidad masculina. A partir de una muestra de semen obtenida por masturbación se estudian las características físicas del eyaculado y la calidad de los espermatozoides. Es el punto de partida de cualquier estudio de fertilidad del varón y, en la mayoría de los casos, la única prueba necesaria para orientar el diagnóstico.
En CEFEGEN lo realizamos siguiendo la 6.ª edición del manual de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021), la referencia vigente para el análisis del semen humano. No es un detalle menor: la 6.ª edición revisa los valores de referencia y la metodología respecto a ediciones anteriores, de modo que un mismo eyaculado puede informarse de forma distinta según el criterio aplicado.
Se valoran el volumen del eyaculado, el pH, la concentración de espermatozoides, el número total, la movilidad progresiva y total, la vitalidad y la morfología (cabeza, pieza intermedia y cola). Ningún parámetro se interpreta de forma aislada: es la valoración conjunta la que determina la calidad seminal.
Conviene entender qué son los valores de referencia de la OMS: no son un aprobado ni un suspenso. Proceden de hombres que consiguieron un embarazo en un plazo de doce meses, y describen el límite inferior de ese grupo. Estar por debajo en un parámetro no impide concebir, del mismo modo que estar por encima no lo garantiza.
El estudio permite identificar una oligozoospermia (concentración baja), una astenozoospermia (movilidad reducida) o una teratozoospermia, así como combinaciones de ellas. Estos hallazgos orientan al especialista sobre si conviene ampliar el estudio con un REM, una fragmentación del ADN espermático o un FISH.
Mantén una abstinencia sexual de 2 a 7 días, evita alcohol y tabaco en las 24 horas previas y no hagas ejercicio intenso el día anterior. Informa de cualquier tratamiento médico en curso. La muestra se recoge íntegra en un recipiente estéril y debe entregarse en el laboratorio antes de una hora, manteniéndola a temperatura próxima a la corporal durante el trayecto.
Un resultado alterado en un único seminograma no es concluyente: la calidad seminal varía de forma natural entre eyaculados, por lo que suele recomendarse repetir el estudio antes de tomar decisiones.
El seminograma está especialmente indicado cuando:
La pareja lleva más de un año buscando embarazo sin conseguirlo.
Se quiere conocer el estado de la fertilidad masculina antes de buscarlo.
Existen alteraciones en estudios previos que conviene confirmar.
Se va a iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
Ha habido cirugía testicular, varicocele o tratamiento oncológico.
Se desea un control preventivo de la salud reproductiva.
El Recuento de Espermatozoides Móviles (REM) responde a una pregunta que el seminograma convencional no puede contestar: de todos los espermatozoides de la muestra, cuántos se recuperan realmente con capacidad para fecundar.
La diferencia está en el procedimiento. El seminograma observa la muestra tal cual sale. El REM la somete antes a una capacitación en el laboratorio: mediante swim-up se recogen los espermatozoides que ascienden por sí mismos hacia un medio de cultivo, y mediante gradientes de densidad se separan por centrifugación los de mejor movilidad y morfología. En ambos casos se descartan el plasma seminal, los restos celulares y los espermatozoides inmóviles.
Lo que se cuenta después es exactamente lo que se utilizaría en un ciclo real de reproducción asistida. Por eso el REM predice, y no solo describe.
Una inseminación artificial solo tiene sentido si tras la capacitación se recupera un número suficiente de espermatozoides móviles. Por debajo de ese umbral, las probabilidades de éxito caen y el especialista suele orientar hacia FIV o ICSI. Por eso el REM se solicita de forma sistemática antes de decidir el tratamiento: evita intentar una técnica con pocas garantías y ahorra tiempo y ciclos.
Si ya sabes que vais a acudir a reproducción asistida, solicitar directamente el Seminograma + REM ahorra una segunda visita y una segunda muestra, ya que incluye el estudio completo de la calidad seminal.
Las mismas indicaciones que en el seminograma: abstinencia de 2 a 7 días, sin alcohol ni ejercicio intenso el día anterior, muestra íntegra en recipiente estéril y entrega en el laboratorio antes de una hora. La capacitación se realiza sobre esa misma muestra, sin necesidad de una segunda recogida.
Un REM disminuido no significa infertilidad. Es un dato más, que se interpreta junto al resto de parámetros y que puede llevar a ampliar el estudio con una fragmentación del ADN espermático.
Esta prueba está especialmente indicada cuando:
Se va a realizar una inseminación artificial y hay que valorar su viabilidad.
Está previsto un tratamiento de FIV o ICSI.
Un seminograma previo mostró alteraciones de la movilidad.
Se quiere completar el estudio de fertilidad en una sola visita.
El especialista necesita datos para elegir entre técnicas.
Detecta daños en el material genético del espermatozoide que un seminograma no puede ver, incluso cuando este es normal.
Analiza el número de cromosomas de los espermatozoides para estimar el riesgo de aneuploidías en la descendencia.
Un espermatozoide puede tener una concentración, una movilidad y una morfología perfectas y, aun así, transportar un ADN dañado. El seminograma observa el continente; esta prueba mide el contenido. Por eso una fragmentación elevada es una de las explicaciones más frecuentes de la infertilidad de origen desconocido, esos casos en los que todas las pruebas convencionales salen bien y el embarazo no llega.
La fecundación puede producirse con normalidad: el problema aparece después. El ADN paterno empieza a dirigir el desarrollo a partir de las primeras divisiones del embrión, y cuando está fragmentado disminuyen las tasas de implantación y aumenta el riesgo de aborto. El daño puede afectar a una sola cadena del ADN o a las dos, siendo la primera la forma más frecuente.
Empleamos la técnica de dispersión de la cromatina espermática (SCD), conocida por el nombre de su kit, Halosperm. Los espermatozoides se incluyen en un soporte de agarosa y se tratan para retirar las proteínas que compactan su ADN. Al liberarse, las cadenas se despliegan alrededor de la cabeza formando un halo visible al microscopio.
La lectura es directa: un espermatozoide con el ADN íntegro produce un halo grande, mientras que uno con el ADN fragmentado apenas lo forma o no lo forma en absoluto. La técnica identifica además una categoría propia de espermatozoides degradados, con daño especialmente intenso, que otras metodologías no distinguen.
El resultado se expresa como Índice de Fragmentación del ADN (DFI): el porcentaje de espermatozoides con el ADN dañado sobre el total analizado. El informe incluye ese porcentaje junto a los valores de referencia que permiten interpretarlo.
La causa principal es el estrés oxidativo por exceso de radicales libres. Contribuyen el tabaquismo, la exposición a contaminantes, determinadas infecciones, el varicocele, algunos trastornos hormonales, la fiebre prolongada, ciertos tratamientos médicos y la edad paterna avanzada.
A diferencia de otras alteraciones, la fragmentación del ADN puede reducirse. Identificar el factor responsable y actuar sobre él —corregir un varicocele, tratar una infección, abandonar el tabaco, instaurar antioxidantes— permite en bastantes casos mejorar el índice antes de iniciar un tratamiento. Ese es el motivo por el que conviene medirla antes y no después de un fallo de FIV.
El resultado ayuda además a decidir la estrategia: puede indicar el uso de técnicas de selección espermática o la conveniencia de esperar unos meses tras aplicar medidas correctoras.
Este estudio está especialmente indicado cuando:
Existe dificultad para conseguir el embarazo de forma natural.
Ha habido abortos espontáneos de repetición.
Se han producido fallos repetidos de FIV o ICSI.
El seminograma es normal pero la infertilidad no tiene explicación.
Hay varicocele u otras situaciones asociadas a estrés oxidativo.
La edad paterna es avanzada.
Se va a iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
El FISH —hibridación in situ fluorescente— es un estudio citogenético que cuenta cuántas copias de determinados cromosomas lleva cada espermatozoide. Mediante sondas fluorescentes específicas se analizan habitualmente los cromosomas 13, 18, 21, X e Y, que son los implicados en las aneuploidías compatibles con la gestación.
Conviene situarlo frente a las otras pruebas del catálogo: el seminograma valora el aspecto del espermatozoide, la fragmentación mide la integridad de su ADN, y el FISH cuenta sus cromosomas. Son tres capas distintas, y un resultado normal en una no anticipa el de las otras.
Un espermatozoide con una dotación cromosómica anómala puede fecundar el óvulo, pero el embrión resultante tendrá una alteración cromosómica. La consecuencia habitual es un fallo de implantación o un aborto temprano, y en algunos casos el nacimiento de un niño con una alteración cromosómica.
Es la prueba que con más frecuencia conduce a plantear un diagnóstico genético preimplantacional, que permite seleccionar los embriones cromosómicamente normales antes de transferirlos. También puede modificar el consejo reproductivo de la pareja y la indicación de estudios adicionales, como el cariotipo en sangre periférica del varón.
El informe lo emiten especialistas en genética reproductiva de nuestro laboratorio, e incluye la interpretación de las frecuencias observadas frente a los valores de referencia.
Se recomienda especialmente cuando:
Ha habido abortos de repetición sin causa identificada.
Se han producido fallos repetidos de implantación en FIV o ICSI.
El seminograma muestra alteraciones importantes.
Existe oligozoospermia, astenozoospermia o teratozoospermia severas.
La edad paterna es avanzada.
Se valora la indicación de un diagnóstico genético preimplantacional.
Confirma que la vasectomía ha sido efectiva y que puedes dejar otros métodos anticonceptivos con seguridad.
Porque la vasectomía no es efectiva de inmediato. La intervención interrumpe el paso de los espermatozoides por los conductos deferentes, pero quedan espermatozoides almacenados más allá del punto de corte que se eliminan progresivamente con las eyaculaciones siguientes. Hasta que un análisis lo confirme, sigue existiendo posibilidad de embarazo.
Es, sencillamente, la única forma de saber que la vasectomía ha funcionado. Ninguna intervención debe darse por exitosa sin esta comprobación.
El control se realiza habitualmente a partir de las 12-16 semanas de la intervención, siguiendo la pauta que indique el urólogo. Hasta obtener un resultado satisfactorio debe mantenerse otro método anticonceptivo.
Cuando no se observa ningún espermatozoide —azoospermia— la vasectomía se considera eficaz. La presencia de espermatozoides inmóviles aislados, por debajo de 100.000 por mililitro, suele considerarse clínicamente equivalente, aunque puede recomendarse repetir el análisis semanas después para confirmarlo.
Si aparecen espermatozoides móviles o una concentración elevada, hay que repetir el estudio y valorar con el urólogo si la esterilidad aún no se ha alcanzado. La decisión de abandonar otros métodos anticonceptivos corresponde siempre al especialista, a la vista del resultado.
Con 2 a 7 días de abstinencia, por masturbación y directamente en un recipiente estéril. No sirve el preservativo ni ningún otro método de recogida, porque alteran el resultado. La muestra se entrega en nuestro laboratorio de Madrid antes de una hora, manteniéndola a temperatura corporal.
Los testículos siguen produciendo espermatozoides con normalidad; simplemente son reabsorbidos por el organismo. La intervención no afecta a la testosterona, al deseo sexual, a la erección, al orgasmo ni al volumen del eyaculado.
El control post-vasectomía debe realizarse siempre tras la intervención. Está especialmente indicado cuando:
Han transcurrido las semanas que indicó el urólogo tras la cirugía.
Se quiere dejar de usar otros métodos anticonceptivos.
El urólogo ha solicitado un control de seguimiento.
Un control anterior detectó espermatozoides y hay que repetirlo.
Es necesario confirmar de forma definitiva la esterilidad.
Donde la experiencia en andrología, la precisión diagnóstica y la confidencialidad le ayudan a tomar las mejores decisiones sobre su fertilidad.
Realizamos seminogramas, REM, fragmentación del ADN espermático y estudios avanzados de fertilidad masculina siguiendo protocolos estandarizados y criterios internacionales de calidad.
Nuestros informes proporcionan información clínica precisa sobre la calidad seminal, facilitando el diagnóstico y la planificación del tratamiento más adecuado, tanto en fertilidad natural como en reproducción asistida.
Sabemos que la fertilidad masculina es un tema especialmente sensible. Garantizamos un proceso totalmente confidencial, atención individualizada y asesoramiento profesional durante todo el estudio.
Todas las muestras son analizadas por personal especializado en nuestro laboratorio de Madrid, garantizando rapidez, control de calidad y resultados fiables sin procesos innecesarios.
Utilizamos equipos de biología molecular y análisis genético de última generación para ofrecer resultados con la máxima precisión, reproducibilidad y fiabilidad.
Especialista en genética y diagnóstico de laboratorio con más de 20 años de experiencia en estudios de fertilidad y análisis genéticos. Supervisa los protocolos de calidad del laboratorio y la validación de los estudios realizados, garantizando resultados fiables y técnicamente rigurosos.
Resolvemos las dudas más frecuentes sobre el seminograma, la preparación de la prueba, la recogida de la muestra y los estudios de fertilidad masculina.
Depende del motivo de la consulta y de los antecedentes clínicos. El seminograma es la prueba inicial para evaluar la calidad del semen. En determinados casos puede ser recomendable ampliar el estudio con un Seminograma + REM, un análisis de Fragmentación del ADN espermático o un FISH en espermatozoides. Nuestro equipo puede orientarte sobre cuál es la prueba más adecuada.
Sí. Todas las pruebas de fertilidad masculina se realizan con cita previa para garantizar una correcta recepción y procesamiento de la muestra en nuestro laboratorio de Madrid.
No. La muestra debe obtenerse en el domicilio mediante masturbación, utilizando un recipiente estéril, y entregarse en nuestro laboratorio en un plazo máximo de una hora desde la recogida, manteniéndola próxima a la temperatura corporal.
Se recomienda mantener una abstinencia sexual de entre 2 y 7 días antes de la recogida de la muestra para obtener resultados representativos.
El seminograma analiza la calidad seminal mediante parámetros como concentración, movilidad, vitalidad y morfología. El Seminograma + REM incorpora además el Recuento de Espermatozoides Móviles, especialmente útil cuando se estudia la fertilidad o se planifican tratamientos de reproducción asistida.
Está indicado cuando existen dificultades para conseguir embarazo, abortos de repetición, fallos en tratamientos de reproducción asistida o cuando el especialista considera necesario evaluar la integridad genética de los espermatozoides.
El FISH espermático analiza posibles alteraciones cromosómicas en los espermatozoides que no pueden detectarse mediante un seminograma convencional. Es una prueba especialmente útil en determinados casos de infertilidad masculina y reproducción asistida.
Generalmente se recomienda realizar el primer control aproximadamente 16 semanas después de la vasectomía y tras haber alcanzado el número de eyaculaciones indicado por el urólogo. Solo este análisis permite confirmar la eficacia del procedimiento.
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